En este sentido, el centro educativo tiene la responsabilidad de abordar una "Educación para la Salud"; o dicho de otro modo, el centro educativo tiene la obligación de ser promotor y difusor de salud, fomentando en el alumnado actitudes que promuevan hábitos y conductas saludables.


En los últimos tiempos se ha pasado de un concepto restringido y negativo de salud -como no enfermedad- hacia otro positivo, considerando la salud como globalidad dinámica de bienestar físico, psíquico y social.


Así pues, se entiende la "Educación para la Salud" como un proceso de formación, de responsabilidad de la persona a fin de que adquiera conocimientos, actitudes y hábitos básicos para la defensa y la promoción de la salud individual y colectiva. Es decir, se trata de responsabilizar al alumnado y prepararlo para que, poco a poco, adopte un estilo de vida lo más sano posible, a través de la adquisición de hábitos y prácticas saludables.


En definitiva desde el ámbito educativo es importante realizar un buen trabajo "en pro" de la salud que se deberá plantear desde un tratamiento multi - e- interdisciplinar, abordando un conjunto de elementos culturales que impregnan todos los contenidos de las áreas o disciplinas del currículo y que deben de ser ejes aglutinadores de los procesos de enseñanza-aprendizaje debido a su poder globalizante y a la importancia que tienen en la vida en la vida de los individuos y de la sociedad.


La Educación para la Salud es un eje transversal del curriculum.

Dentro de lo que se considera la Educación para la Salud, presenta, avalado por la Organización Mundial de la Salud, entre otros los siguientes contenidos:

  • "Alimentación saludable y nutrición"

  • "Higiene en la Alimentación"


Dichos contenidos deberán tratarse en el centro educativo con un claro objetivo: concienciar al alumnado de la importancia de una alimentación adecuada que irá en beneficio de un buen crecimiento y desarrollo. Es muy importante que el alumnado llegue a comprender la necesidad de una dieta equilibrada.


Un estudio (*) llevado a cabo por el Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos de España refleja que cada vez más niños/as en edad escolar, consumen en exceso alimentos considerados poco saludables. El resultado es que presentan un elevado déficit de nutrientes contenidos en alimentos naturales básicos en la dieta como: legumbres, verduras, frutas, leche, pescado; y sin embargo tienen superávit de carnes, pizzas, hamburguesas, postres, bollería y pastas de producción industrial. Así por ejemplo entre la población escolar un 24% toman caramelos y golosinas cada día, mientras que un 18% está abonado al consumo de bollería industrial a gran escala, sin embargo alimentos básicos como los antes mencionados no se ingieren en la proporción que los especialistas consideran adecuada, de ahí la importancia de una buena educación en este sentido y de la necesidad de fomentar un consumo responsable.


El centro educativo debe tener, entre otros, como objetivo en su Proyecto Educativo, que el alumnado sea capaz de sentirse un agente activo de su propia salud. Para conseguirlo, es básico y fundamental promover un ambiente social lleno de mensajes saludables, que poco a poco vaya afianzando conductas adecuadas, y modificando las menos saludables.


La edad escolar coincide con el máximo desarrollo del niño/a, tanto en los aspectos físicos como psíquicos y por esta causa la alimentación ocupa un lugar determinante. Desgraciadamente la forma de alimentarse de los niños en la familia o en los comedores escolares no siempre responde a sus exigencias nutritivas expresadas en menús bien diseñados.


El comedor escolar, como parte del centro educativo es un excelente ámbito para el desarrollo de una adecuada Educación para la Salud.


(*)Plan de Educación en Alimentación y Nutrición por el Farmacéutico (PLENUFAR).