En la inauguración de la reapertura del Museo de los Concilios y la Cultura Visigoda, en Toledo. "Debemos dar respuesta a las necesidades de los ciudadanos, cuyo nivel de exigencia cultural es cada vez mayor". Destaca que la Ley de Museos "servirá para ordenar e impulsar las instituciones museísticas  y desarrollar un modelo de financiación sostenible en el tiempo".

Fecha de publicación:17/07/2014

El consejero de Educación, Cultura y Deportes del Gobierno de Castilla-La Mancha, Marcial Marín, ha afirmado “que desde que la presidenta Cospedal asumió la presidencia del Gobierno regional, se propuso impulsar una política cultural cimentada con sólidas bases de presente y futuro, en contraposición al modelo de gasto indiscriminado de los anteriores ejecutivos”.
 
“Racional, eficiente y de calidad”. De esta manera ha resumido Marín el modelo cultural implantado en Castilla-La Mancha, “que ha permitido al Gobierno regional salvaguardar un patrimonio cultural común, reforzando su papel educativo, y así contribuir a impulsar una de sus principales fortalezas”.
 
En el transcurso de su intervención en la reapertura del Museo de los Concilios y la Cultura Visigoda, Marín ha dicho que “la demanda cultural de los ciudadanos es cada vez más exigente, razón por la que desde las administraciones debemos dar una respuesta acorde a los nuevos tiempos”.
 
Dos nuevas leyes en materia cultural en tres años
En materia cultural en apenas tres años, ha recordado su titular, se ha aprobado la Ley de Patrimonio Cultural -actualizando una normativa que llevaba obsoleta más de veinte años- y hemos dado luz verde a la primera Ley de Museos de Castilla-La Mancha, que servirá para ordenar e impulsar las instituciones museísticas  y desarrollar un modelo de financiación sostenible en el tiempo”.
 
Asimismo, ha añadido Marín que“la anterior normativa dedicaba apenas un capítulo a este tema”, a su juicio “insuficienteteniendo en cuenta la complejidad del panorama museístico nuestra región”.
 
Plan de Remodelación de los Museos de Castilla-La Mancha
Según ha explicado el consejero durante su intervención, el Museo de los Concilios y la Cultura Visigoda ha sido objeto de una remodelación museográfica que se ha realizado durante siete meses.
 
El proyecto, enmarcado en el Plan de Remodelación de los Museos de Castilla-La Mancha llevado a cabo por el Ejecutivo regional, incorpora nuevas piezas aparecidas en los últimos años que testimonian la cultura visigoda de cuyo reino fue capital, centro político, religioso y artístico la ciudad de Toledo.
 
Cobra especial importancia, tal y como ha subrayado Marín, “tanto el contenido como el continente de este Museo”. Y es que el Museo de los Concilios presenta un doble interés: por un lado, el valor arquitectónico del edificio en que se alberga, ejemplar característico de la arquitectura mudéjar religiosa de Toledo, y por otro, el de las colecciones expuestas con gran cantidad de fondos inéditos”.
 
Los materiales arqueológicos que se exhiben, y que testimonian la importancia de la corte visigoda toledana a partir del último tercio del siglo VI, proceden de los fondos del Museo de Santa Cruz, de excavaciones recientes y depósitos de la Iglesia y de piezas igualmente en depósito del  Museo Arqueológico Nacional, que provienen de excavaciones antiguas de la provincia de Toledo, y que nos ofrecen vestigios de las hermosas edificaciones civiles y religiosas construidas en el Reino Visigodo de Toledo. 
 
Se pueden admirar diversos elementos arquitectónicos, realizados en piedra, como frisos, cimacios, capiteles, pilastras, canceles, placas nicho, que nos presentan un rico muestrario de los motivos decorativos,  geométricos y  vegetales, algunos de tradición romana, tallados a bisel. También se pueden apreciar esplendidos ejemplos de representación figurada como la placa de las Tamujas, de compleja iconografía.
 
Gran interés reviste el fragmento en piedra de un Credo Hispánico del siglo VII, que perteneció a la Basílica de Santa Leocadia, sede varios concilios toledanos.
 
El mundo funerario se nos muestra en las inscripciones sepulcrales o en los ajuares procedentes de la Necrópolis de Carpio de Tajo, con magníficos objetos de orfebrería como broches de cinturón, pendientes, anillos y collares, datados entre los siglos VI y VII y realizados con diversas técnicas como el grabado, el esmalte o la incrustación de piedras, que nos ilustran sobre diversos aspectos de la sociedad de la época.
 
La orfebrería salida de los talleres reales se aprecia en las reproducciones de las coronas encontradas en 1859 en Guarrazar, cuyos originales se conservan en el Museo Arqueológico Nacional y en el Museo de Cluny de Paris.