Coincidiendo con los actos del Día del Libro. La muestra permanecerá expuesta al público hasta comienzos de septiembre en la Sala Borbón Lorenzana

Fecha de publicación:23/04/2015

imagen_flashEl consejero de Educación, Cultura y Deportes del Gobierno de Castilla La Mancha, Marcial Marín, ha visitado la exposición “Don Quijote: Leer, andar y ver”, que ha sido abierta hoy al público coincidiendo con la festividad del Día de Libro, y permanecerá en la Sala Borbón Lorenzana de La Biblioteca Regional hasta el mes de septiembre.
 
La colección de bellas ediciones del Quijote que se conserva en la Biblioteca de Castilla-La Mancha se muestra de nuevo al público para conmemorar, en esta ocasión, el IV Centenario de la edición princeps de la segunda parte de El Quijote, fuente inagotable de conocimiento y de disfrute.
 
En diálogo con otras magníficas obras que forman parte de la Colección Borbón-Lorenzana, la Biblioteca alojada en el Alcázar ha organizado  esta exposición, comisariada por Carmen Morales, con el objetivo de ofrecer al ciudadano una experiencia única de acercamiento a los textos originales de una de las colecciones de patrimonio bibliográfico más importantes de España.
 
Con el título “Don Quijote. Leer, andar y ver” esta exposición trata de ofrecer, a través de sus múltiples lecturas e imágenes,  las incontables experiencias que ofrece el texto cervantino. Se puede leer como un libro de viajes que muestra una visión de La Mancha desde la perspectiva de cruce de caminos y lugar de encuentro; y también como un recorrido vital por las costumbres, el pensamiento y la sociedad de la época.
 
El Quijote es un magnífico fresco donde se desarrolla la vida cotidiana del siglo XVII, con la descripción de lugares, entornos cotidianos, tipos humanos, pensamientos y creencias. Todo en él es vivencia, real o imaginaria, cuya huella se puede rastrear a lo largo del tiempo hasta nuestros días en muchas de las localidades, espacios y costumbres manchegas.
 
Estas pinceladas geográficas, sociales y culturales se muestran a través de las mejores ediciones ilustradas del Quijote de todos los tiempos, junto con otras obras valiosas de los siglos XVII al XX, que invitan a realizar un recorrido didáctico por los escenarios vitales, la sociedad y costumbres, así como la forma de pensar y sentir en La Mancha que trasciende el tiempo y llega hasta la actualidad.
 
Cualquier persona que sienta curiosidad por todos estos aspectos de la genial obra de Cervantes puede disfrutar de las ediciones que se exponen en un interesante juego de imágenes y palabras.
 
Escenarios quijotescos
El discurso expositivo, que fluye a través de más de cincuenta obras, se divide en cuatro apartados generales. El primero comienza con geografías y paisajes cotidianos que aparecen en el Quijote relacionados con La Mancha, y que hablan de espacios transitados, como los caminos, –lugares donde se desarrolla gran parte de la peripecia de don Quijote y Sancho–, y de espacios cotidianos como ventas, posadas y molinos de viento.
 
El segundo apartado recrea la sociedad de la época, con sus diferentes tipos humanos, –nobles, hidalgos, religiosos, pastores o moriscos–, y aspectos de la vida diaria manchega tan destacados como la gastronomía, el vino y las fiestas, donde se incluyen las comedias y los bailes, dos actividades imprescindibles en el disfrute social de aquellos tiempos.
 
Los libros de caballerías que enloquecieron a El Quijote
El tercer apartado nos habla de la educación y la lectura a través de los libros de caballerías y de textos de carácter instructivo, además del saber popul
ar, creencias y supersticiones que se ven reflejadas en los múltiples refranes y dichos que salpican la novela cervantina. La exposición describe en su apartado final una visión de las órdenes militares –Calatrava, Santiago y San Juan– tan importantes en la época y tan presentes en la tierra que recorre don Quijote, para concluir con dos instituciones de carácter civil como la Santa Hermandad y la Mesta, también representadas en el texto de Cervantes.
 
Todos estos aspectos se explican e ilustran con hermosas ediciones del Quijote, como la publicada en 1780 en los talleres del mejor impresor español de todos los tiempos, Joaquín Ibarra, a expensas de la Real Academia Española, que dio como resultado uno de los más hermosos trabajos de la tipografía nacional. Este ejemplar perteneció a la biblioteca particular del infante D. Luis Antonio de Borbón, una de las colecciones que da origen a nuestro magnífico fondo patrimonial.
 
Se expone también una de las ediciones más cuidadas, impresa a principios del siglo XVIII en Londres, con estampas del pintor John Vanderbank, o la edición de 1798 publicada en Madrid por Gabriel de Sancha e ilustrada por el pintor Luis Paret.
 
Ocupa un lugar destacado en la muestra la magnífica edición francesa de 1863 -publicada en París- con 377 grabados dibujados por Gustave Doré, que ha determinado la imagen de don Quijote en las generaciones siguientes, y que muy poco tiene que ver con la de siglos anteriores. Les acompaña la espectacular edición que se realizó en los talleres barceloneses de Tomás Gorch en 1859.
 
Junto a estas ediciones originales se muestra también uno de los mejores facsímiles de la segunda parte del Quijote de 1615 –que ahora se conmemora- y que se realizó en 2005 a partir del ejemplar que se conserva en la Biblioteca Nacional.
 
Cabe destacar la obra de Azorín “La ruta de Don Quijote”, publicada a raíz del Tercer Centenario de la primera parte del Quijote en 1905 y recreada en una magnífica edición de bibliófilo con aguafuertes de Agustín Redondela. También está expuesta la colección de cromos publicada por Chocolates Amatller en 1954, con las ilustraciones de José Segrelles.